¡Hola Empoderada! Todos tenemos miedo a algo y eso dependerá de cada una. Sin embargo, ¿Alguna vez te has puesto a pensar cuáles son los miedos que los seres humanos tienen en común?

El miedo es una emoción totalmente natural que nos alerta de un peligro y activa nuestro instinto de supervivencia.

En nuestra vida, todos en algún punto llegamos a temerle a cosas que pueden estar fuera de nuestro alcance o que no sabemos cómo cambiar.

Incluso, podemos temer a situaciones, personas u objetos dependiendo de nuestra experiencia personal, y en ocasiones, puede ser un temor intenso a cosas mas o menos inocuas o infundadas.

Sin embargo, existen temores comunes a los seres humanos, ya que son situaciones desconocidas y difíciles de enfrentar para las personas en general.

En cualquier caso, lo primero que tenemos que hacer es reconocer a que tememos y tener la voluntad de hacer frente a esa situación.

Y hoy te hablaremos de los cuatro miedos de la vida que todas debemos vencer.

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Estos Son Los Cuatro Miedos Que Todos Debemos Superar En La Vida

1. A la escasez.

En el mundo actual, es muy sencillo verse envuelta en necesidades que realmente no son tan importantes, ya sea por influencia mediática o por simple deseo de tener aquello que los demás tienen.

Es por eso, que el miedo a la escasez es muy común. Sin embargo, este miedo no solo se refleja  sobre necesidades creadas por la sociedad de consumo. También puede referirse a la escasez de oportunidades de estudio o trabajo, de dinero o hasta de comida.

Vencer este miedo y lograr tener abundancia en tu vida, requiere de trabajo interno y externo. Debes aprender a conocer tus capacidades, desarrollar tu potencial, ver y aprovechar las oportunidades y luchar por lo que crees merecer en tu vida.

Igualmente, para controlar este temor, es preciso, conocer tus necesidades primordiales, discriminar entre las imprescindibles o básicas para tu bienestar y cuáles son producto de la moda o el afán de consumo y que solo te agregan un monto innecesario de angustia y frustración.

De esta forma, también es menester, aprender a mirar la vida con gratitud en relación con las bendiciones materiales y espirituales de las que si puedes disfrutar.

2. A la enfermedad.

Muchas ignoramos la influencia que tiene nuestra mente sobre nuestro cuerpo. Las enfermedades en muchas ocasiones, son el reflejo de un desequilibrio en nuestro estado de conciencia.

En este sentido, muchas enfermedades tienen un componente emocional importante, que afecta el funcionamiento general del organismo y lo deteriora hasta que se instala una dolencia física.

Así, si bien es importante tener buenos hábitos de alimentación, sueño, actividades físicas, chequeos médicos regulares,  eliminación de sustancias tóxicas, entre otros, también es no menos relevante el manejo del estrés y las emociones.

De esta forma, si vives constantemente afectada por una gran carga de ansiedad, ira, tristeza, etc. Esto te traerá enfermedades, si no sabes como canalizarlas adecuadamente y a tiempo.

Por tal motivo, la enfermedad por lo general, sobreviene por el descuido de una serie de hábitos en nuestra vida. Incluso, las que tienen un componente hereditario pueden ser controladas o neutralizadas por buenos hábitos y una actitud emocional sana y positiva.

Por lo que nuestro estado de salud no es una condición ajena a nuestro control, que debe ser solo entregada al médico y al alivio de los síntomas  por medio de medicamentos.

El estado de salud además no es absoluto, es un continuo en el que se precisan muchas variables, y que podemos tener a nuestro favor, mediante nuestro ejercicio consciente y constante de cuidado físico, mental, emocional y social.

Cuando comenzamos a tener un cuadro de signos y síntomas de una patología, en muchas oportunidades, se debe a que hemos roto ese equilibrio externo e interno.

Por eso, para combatir este miedo, lo que se debe hacer es forjar unos hábitos, cuerpo, mente y vínculos sanos, con pensamientos y emociones positivos.

3. A la soledad.

El miedo a la soledad suele darse a causa de que, de alguna u otra manera, solemos creer que necesitamos la presencia de ciertas personas en nuestras vidas para ser quienes somos.

Si bien es cierto, que somos seres sociales y tenemos apegos para sentir seguridad y protección, también sabemos que la vida cambia, que las personas se mueven con la vida, se acercan o distancian dependiendo de sus roles, decisiones y condiciones.

Así, que siempre habrá cambios en las relaciones que nos lleven a distanciarnos de algunas personas importantes pero traerán a otras personas que pueden ser también valiosas y significativas en un momento de nuestras vidas.

La verdad es que no estaremos solas, a menos que lo decidamos momentáneamente así, lo cual también es válido, ya que en oportunidades la soledad es un periodo de reflexión y encuentro contigo misma que puede ser necesario y fortalecerte.

Además, no debemos olvidar que somos parte de una totalidad, que nadie en este universo está solo, y cuando te das cuenta que con tu fortaleza interior, fe y comunicación siempre tienes compañía y apoyo, este miedo desaparece.

3. A la muerte.

Casi todas las personas tenemos miedo a la muerte de alguna manera, algunas mas que otras. En algunos casos, de manera extrema,  por lo que se convierte en una fobia, denominada tanatofobia, con la cual, la propia vida se ve alterada por este temor.

Sin embargo, un cierto grado de temor es saludable, ya que activa el mecanismo de protección y cuidado de la supervivencia propia y de la sociedad. Con esto, se motivan y despliegan maneras creativas y tecnológicas de salvaguardar la especie humana.

En algunas circunstancias, el miedo a la muerte se ve arraigado por la incertidumbre de: ¿Y si pasa y no logré todo lo que quería? Por ende, en ocasiones, suele darse cuando nos sentimos estancadas, y que no estamos haciendo lo que queremos con nuestras vidas.

Encontrar el sentido de nuestra existencia y valorar la vida, es un paso para sobrellevar el miedo a la muerte.  Teniendo esa consciencia, podemos aprovechar y agradecer la vida como un regalo.

También, entender que la muerte forma parte del ciclo de la vida y que como tal es normal, y así, todas vamos a pasar por ella, nos ayuda a intentar sacar lo mejor de nuestra vida y rendir frutos, reflexionar sobre nuestra misión y vulnerabilidad, sin tabúes, encarando la fugacidad de nuestra existencia, pero a la vez lo especial de nuestra vida.

En las culturas orientales, es una experiencia de aprendizaje y evolución hacia otros planos mejores, así, es visto como un paso en el camino del ser espiritual.

Otro aspecto, es la visión religiosa, en la que hay una creencia de fé sobre un estadio espiritual hacia el que se dirige el alma al morir el cuerpo físico, la cual da una perspectiva de mayor serenidad y extensión a la muerte terrenal.

Por eso, la mejor manera de superar este miedo es entendiendo que todos vamos por esta vida a nuestro paso. Que si queremos algo, el momento para salir a buscarlo es ahora. Y que lo mejor, es que simplemente disfrutemos el paseo mientras dura.

P.F.